Enfoque

El Proyecto Educativo Institucional concibe al ser humano como un ser personal, único e irrepetible. Los niños se desarrollan de manera totalitaria, tanto a nivel biológico en su proceso de desarrollo y crecimiento, como en sus potencialidades de aprendizaje y desenvolvimiento.

Funciona como un sistema compuesto de múltiples dimensiones: social, afectiva, corporal, cognitiva, comunicativa, ética, estética y espiritual, y este funcionamiento en particular determina el desarrollo y actividad posible del estudiante en sus distintas etapas. Desde un punto de vista integral, el progreso de los niños, niñas y jóvenes se realiza en varias dimensiones y procesos a la vez. Estos desarrollos no son independientes sino complementarios.

Nuestro modelo pedagógico prioriza a la persona y el desarrollo de sus capacidades. Creemos en la formación humana como la posibilidad de potenciar y desarrollar la capacidad de la persona, es por ello que optamos por un modelo pedagógico (de enseñanza-aprendizaje) que prioriza el desarrollo de capacidades y el desarrollo de competencias. Se trata de un proceso formativo continuo que parte del descubrimiento de las aptitudes, pasa por el progreso de las habilidades y llega al desarrollo de las competencias.

La formación humana como principio institucional privilegia a la persona; este concepto gobierna toda la propuesta pedagógica exigiendo tanto al estamento institucional, en general, como al docente en particular, a considerar su quehacer como todo un compromiso que va más allá de la simple trasmisión de conocimientos y de información. Como SER PERSONAL, el ser humano (varón y mujer) posee unas características: (i) un ser inteligente y pensante; (ii) un ser con capacidad para amar; y (iii) un ser con capacidad para decidir

En nuestra institución se tienen como propósitos fundamentales la formación en valores, no solo de forma teórica sino a partir de la comprensión y práctica de los mismos. Se espera que todos los miembros de la comunidad educativa actúen con criterios claros y éticos para lograrlo. La exigencia académica, orienta el quehacer de docentes y estudiantes en procura de alcanzar y mantener altos niveles de exigencia, condición indispensable para una cualificación efectiva en los resultados institucionales e individuales. La interacción social implica la necesidad de realización personal en el contexto de la vida en comunidad de la cual todos participamos.

El currículo es la esencia de nuestra institución educativa, guía nuestros pasos hacia lo que queremos hacer y cómo hacerlo, responde a preguntas como ¿a quién enseñar?, ¿para qué enseñamos?, ¿qué enseñamos?, ¿cuándo?, y ¿qué, cómo y para qué evaluamos? En ese sentido, brinda herramientas para comprender el contexto, las finalidades de nuestro proyecto educativo (PEI), las secuencias, las estrategias metodológicas y los procesos de evaluación en nuestra institución educativa.

La Institución asume como opción para el aprendizaje y la enseñanza el enfoque cognitivo basado en la teoría del aprendizaje significativo, en donde se valoran los conocimientos y experiencias previas, se privilegia el trabajo personal y cooperativo del estudiante como procesador activo de la información, y se organiza el trabajo del docente como mediador y facilitador que tiende puentes cognitivos y promueve las habilidades del pensamiento.

Con base en lo anterior, nuestro estudiante recibe formación en competencias y habilidades, se le brindan los espacios necesarios para que experimente los principios constitucionales de la participación, democracia y pluralismo en un marco de respeto por la autoridad y el poder, la sana vivencia de normas (leyes) y una continua búsqueda de la justicia, la paz, la equidad y el respeto por la vida.

Al incorporar un enfoque constructivista como el del aprendizaje significativo en nuestro proyecto educativo, supone una oposición metodológica al aprendizaje memorístico fundamentalmente, porque para que se produzca es necesario buscar de forma activa una vinculación personal entre los contenidos que se aprenden y aquellos que ya habían aprendido. Ahora bien, en este proceso hay espacio para encontrar diferentes matices. En nuestro colegio trabajamos los niveles de aprendizaje significativo así:

Figura- Orientaciones metodológicas que favorecen el aprendizaje significativo

 

Las habilidades y competencias del siglo XXI son las actitudes que necesitan lograr los estudiantes de hoy para insertarse en la vida y el trabajo. El acceso a la información dejó de ser el principal hito en la educación.

En ese orden de ideas, necesitamos fortalecer en nuestros niños, niñas y jóvenes las capacidades de pensar, manejar y discriminar información; tomar decisiones, resolver problemas reales y generar productos nuevos. Estas habilidades están relacionadas con tres roles que los estudiantes deberán jugar al mismo tiempo hoy y en el futuro: ser Creativo, ser Pensador crítico y ser Colaborador.

Figura - Propósito de los roles que han de asumirse para ser competente en el siglo XXI

 

La Institución Educativa Compartir Suba es el espacio propicio para integrar estos roles en sus ambientes formativos y, en ese sentido, llevarlos a un nivel de coherencia entre las metodologías implementadas y los instrumentos empleados para la evaluación de los estudiantes; entre la conciliación de las habilidades que representan con los planes de estudio y los proyectos integrados, y entre la aplicación de contenidos a situaciones o problemas concretos con la comprensión del mundo real.

Figura - Habilidades del Siglo XXI- Pilar fundamental para la Formación Integral